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LA CLAVE PARA ENTENDER A DAVID LYNCH ESTÁ EN ESTA PELÍCULA

por Nina Cogliano

Le dicen genio incomprendido, un tipo que vive en otro mundo. Pero David Lynch tenía los pies bien plantados en la tierra, y hay una película suya que lo prueba.


Por Nina Cogliano
25 de agosto, 2026
5 minutos de lectura

Y probablemente no es ninguna de las que estás pensando.

La película más disruptiva para la filmografía de David Lynch es, obviamente esa en la cual se corre del surrealismo puro, la crueldad de la sociedad, lo terrorífico del humano, para irse al ámbito más tierno, sensible, amoroso, con una colaboración con Disney y apta para todo público.

Y estoy hablando de The Straight Story o Una historia sencilla.

¿Y por qué es tan importante? 

Porque es la película que te afirma que David Lynch tiene los pies bien plantados en la tierra.

A mí con Lynch me pasa que, cuando empezás a escuchar cosas de este tipo, los discursos más comunes son:

“Es un loco”.  

“Está más allá”.

“Está en otro mundo”.

“Entiende algo que nosotros no”.

Yo lo admiro muchísimo y entiendo por qué tanta gente siente eso, pero no creo que el tipo esté más allá; para mí Lynch está acá.  

¿Y por qué digo esto?

Porque para contar historias tan oscuras que hablan de lo peor del ser humano, primero hay que entender profundamente lo que significa ser humano.  

Y creo que Lynch entendía un concepto muy clave: estar vivos no se trata de encontrar respuestas, sino de su búsqueda. 

No te dice qué hay dentro de la caja azul en Mulholland Drive porque nunca se trató de la respuesta. Lo importante es la búsqueda de interpretación de esa pregunta. 

Durante la pandemia Lynch empezó a subir una seguidilla de videos todos los días sobre el reporte del clima y una lotería para decir cuál era el número del día. En el medio de esos videos compartía alguna reflexión o recomendaba una película.

La gente los miraba y comentaba; algunos locos subían el resumen de los números que habían salido y cuántas veces, todo súper detallado.

Un día simplemente decidió dejar de hacerlo. Justo el día que salió el número 1.

Lynch generaba conversación, generaba que yo, todos los días en pandemia, sin nada que hacer, me despertara y quisiera ver su video. Hablaba con el chico que me gustaba de qué número había salido ese día e intentábamos buscar respuestas.

No había y nunca las hubo.

Pero nunca se trató de eso. 

Lynch no te da respuestas, pero te muestra en tu cara que lo que más querés es la búsqueda de sentido en un mundo donde nada lo tiene. 

No sabés qué hay en la caja azul de Mulholland Drive, pero la comentaste con tus amigas mientras te tomabas un café y un día conociste a alguien que interpretó algo distinto a vos y lo debatieron.

Nunca supiste por qué hizo esa lotería de números del día, pero tuviste una motivación para pararte de la cama y ver su video. 

No tuviste respuestas, pero te moviste. 

Y Lynch, para mí, quería eso.

Alimentar el absurdo para que todo sea más absurdo, porque eso te hace avanzar.

Es tan humano como todos nosotros. 

Creo que para retratar tan bien la oscuridad humana primero hay que entender profundamente su belleza.

 Su película “A Straight Story” es sobre el camino, lo que pasa mientras estás llegando al lugar importante, no sobre la llegada.

Cuenta la historia real de un viejito súper tierno, Alvin Straight, que, al enterarse de que su hermano había sufrido un derrame cerebral, decide recorrer más de 240 millas en una cortadora de césped para verlo una vez más. (y sí, mientras tanto, la va remando para que el chico que le gusta se anime a salir de su casa).

Alvin podía manejar porque se estaba quedando ciego y apenas podía caminar; usaba dos bastones, no quería hacerse radiografías, fumaba, comía salchichas alemanas y vivía la vida bajo sus propios términos.

Un poco me recuerda a Lynch.

Es el único guión que no escribió, pero se enamoró tanto de la historia que tuvo que hacerla. Su historia más experimental, en su opinión, porque él se sentía cómodo con lo surrealista y perturbador, y acá no hay nada de eso.

Es imposible no sonreír viendo a Alvin avanzar lentamente por la ruta, porque esta historia tiene corazón.  

Es la película más real que hizo en todo sentido. Era un riesgo total, alejado de todo lo que había hecho hasta la fecha.

Acá no hay monstruos.

No hay pesadillas.

No hay dobles lecturas imposibles.

Solo un hombre intentando llegar a tiempo para reencontrarse con su hermano.

Una película filmada de forma cronológica, con vecinos reales de los pueblos haciendo sus debuts actorales.

Y, sin embargo, hay algo profundamente lyncheano en eso.

Porque The Straight Story también habla de la búsqueda. De todo lo que sucede mientras intentamos encontrar alguna respuesta o alcanzar aquello que amamos.

Lynch crea lo más perturbador del ser humano y la razón por la cual lo hace tan bien, lo descubrí con esta película, es porque entiende perfectamente lo hermoso que es el ser humano. Entendía que ambas cosas conviven.

Que donde existe amor también existe pérdida.

Que donde existe inocencia también existe crueldad.

Que donde existe luz también existe sombra.

Lo que hace Alvin en esta película es casi un milagro. Pero lo único que lo impulsa es algo profundamente humano: el deseo de volver a sentarse junto a su hermano y mirar las estrellas como cuando eran chicos.

Para mí, Lynch amaba tanto este mundo que necesitaba hacer catarsis, porque era demasiado consciente de la belleza y, por ende, era consciente de la oscuridad que la contrapone.

Es una película necesaria en contraste con sus otras películas para mostrar la complejidad que abraza a los humanos. Con la luz entendemos toda la otra oscuridad.  

Es la que hace que todo tenga sentido en su filmografía, es la pieza que completa el rompecabezas. Es la que explica por qué tanto disturbio y perturbación, porque él también intentaba darle forma al mundo donde hay la misma cantidad de oscuridad que de luz.

Lynch amaba el absurdo de la vida y lo abrazaba como ningún otro lo supo hacer.

 Encuentra tu propia voz / Sé fiel a esa voz

Después de ver The Straight Story entendí que sus películas hablan tan bien de la oscuridad porque, para ver el horror, hay que haber visto antes la belleza. 

Y quizás por eso la película más importante para entender su obra no sea la más extraña ni la más enigmática. 

Quizás sea la más sencilla. 

Nina es guionista recibida de la ENERC, le encanta romantizar la vida como si fuera una rom-com, escribir y crear contenido sobre cine en su Instagram @ninaenwonderland

(D)
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